sábado, 2 de abril de 2011

Una encuesta


Mi amiga Lunna me enviado este cuestionario
 y aqui os lo dejo.


¿Cuantas preguntas puedes responder inteligentemente?

Sinceramente las que valen la pena ser respondidas, otras con solo una mirada, un gesto, un silencio se contestan solas.



Una duda

¿Cómo sienten los hombres?



Una certeza

Mi fortaleza

 
Un color

El Rojo

 

Un deseo

Encontrar de nuevo el amor



Una virtud

La lealtad



Una frase

A quien cuentas tu secreto, entregas tu LIBERTAD.



Un sueño

Ver el Taj Mahal



Como este cuestionario va dirigido a personas que escriben, ¿Qué significado tiene para ti una hoja en blanco?

El lienzo de mis sueños



¿Escribes por necesidad o afición?

Necesidad



¿Pones música en el blog?

Siempre, soy melómana, sin música no se vivir


¿Eres una persona sentimental?

Demasiado



¿Si quisieras tener un único sentimiento cual elegirías?

La pasión por supuesto



Una pregunta

¿Volveré a ver a mis padres?



Si desearas algo ¿Qué pedirías?

Una paseo a la luz de la luna con Johnny Depp



¿Cuándo escribes que sientes?

Me siento realizada en cierta parte de mi vida



¿Creyente?

Depende



¿De no ser creyente en que crees?

En el ser humano



¿Qué esperas de la vida?

Todo lo que el destino ya escribió el día en que naci



¿Qué significado tiene para ti el amor?

Abrir los ojos en la mañana, y sentir su aliento en mi nuca



¿Cómo te consideras como persona?

Una genia loca jajajajajaja



Tienes un blog ¿Por qué?

Porque necesitaba un lugar donde plasmar mis deseos, pasiones, y secretos, y porque un buen amigo me lo recomendó.



¿Crees que eres una persona a la que se le reconoce su valía?

Por las personas que realmente son importantes en mi vida SI, los demás bien poco que importan.



Un defecto

Solo uno??? Jajajajaja Lo exigente que soy conmigo misma



¿Qué esperas del amor?

Todo, complicidad absoluta.



Y una última pregunta ¿Qué le pedirías a la vida?

¡¡Tantas cosas!!, pero no para mi… No dejar de sonreír nunca, aunque a veces me cueste hacerlo.



Y mis 5 +1 elegidos son:









viernes, 1 de abril de 2011

El Mapa del Cuerpo




Nuestros cuerpos tienen zonas neutras y zonas muy sensibles, las zonas erógenas. Lugares especiales donde las caricias producen sensaciones únicas. No se trata de puntos arbitrarios: Coinciden con aquéllos donde se concentra gran cantidad de terminaciones nerviosas, lugares que responden ante una estimulación adecuada y su inervación les concede una especial sensibilidad.



La punta de los pezones y el clítoris en la anatomía femenina y el pene e incluso las tetillas en la masculina entran dentro de esa clasificación. Son zonas aceptadas como eminentemente erógenas. Todos podemos enumerar también las llamadas zonas secundarias, como el cuello, el centro de la espalda, las orejas, la garganta, los labios, la parte anterior de las piernas.



¿Toda estimulación de los pechos femeninos será entonces placentera? A veces no. Una diferencia de milímetros, una presión excesiva, o simplemente una falta de predisposición de la receptora, modifican la respuesta. Además de las terminaciones nerviosas existentes e iguales para todos, está la historia individual de las zonas erógenas, un descubrimiento necesario que cada amante debe realizar sobre el mapa de su compañero/a. Una travesía a veces por caminos cerrados o dormidos, que sólo una actitud exploradora puede ir despertando, abriendo, como una forma de enriquecer la sensibilidad y, por ende, la intensidad de la acción.





La piel mantiene registros de contactos y caricias con las personas que alguna vez nos quisieron, que nos hicieron sentir bien. Si alguien las repite podemos sentirnos amadas nuevamente. También puede suceder al revés: que quien repita los gestos de otro - ese otro privilegiado en el recuerdo - aparezca como un intruso.



A todas nos sucede esto. Cada una de nosotras, inclusive sin saberlo, llevamos una red en la que cada nudo es un punto sensitivo y cuyo diagrama está siempre sin terminar. Encontrar ese recorrido y continuarlo requiere de nuestra disposición a dejar correr la imaginación del otro. También necesita de nuestra atención para atrapar las sensaciones que puedan brindarnos sus gestos y actos.



¿Se localizan en partes específicas los impulsos ardientes que nos desatan algunas personas? Recuerdo y supongo que todas debemos recordar que alguna vez alguien nos provocó una corriente tórrida, quemante e incontenible por todo el cuerpo. Sin poder definir exactamente por qué ni poder localizarlo en alguna parte en especial, todo nuestro ser respiró con otro ritmo y se dejó invadir por una sensualidad arrolladora.



No todos los días se alcanzan esas temperaturas ni todos nuestros compañeros son capaces de volver a encender esos estados. Tampoco se pueden obtener por vías mecanicistas, rutinarias, encuentros sin imaginación y hasta diría desapasionados.

 



La búsqueda de la sensación perdida puede iniciarse prácticamente por cualquier parte del cuerpo. Pies, párpados, brazos entrepiernas, la nuca, el pelo y todo el resto de la superficie corporal están a la espera de ser visitados.


En verdad, todo el guante de piel que nos envasa es nuestro gran órgano sexual y puede servirnos para acceder a estos contactos cercanos con seres queridos. De piel a piel fue el contacto con nuestras madres. Si la piel tiene un lenguaje, este es el de la ternura sensual. Este fue el motivo por el cual generaciones de culturas oscurantistas hicieron de ella un tabú, condenando a la sexualidad a los límites de la genitalidad.


El contacto y la estimulación de la piel es uno de los mayores componentes de la actividad sexual. Ella no sólo siente cuando la tocan: también percibe lenguajes de temperaturas, texturas, tersuras y vibraciones que ofician de disparador para la más variada gama de sensaciones sexuales. Aunque no seamos conscientes de ello, cuando dos cuerpos se entrecruzan, el olor, el tacto, la compatibilidad de nuestras pieles son quienes determinan la atracción o el rechazo más que cualquier otro elemento.



Reconociendo el terreno



La existencia de lugares erógenos en todas las áreas del cuerpo es inagotable. En cada persona obedecen a un recorrido especial y distinto, no determinado por la presencia de tejidos más sensitivos o por la mayor cantidad de corpúsculos sensibles al tacto, sino muchas veces por los recuerdos guardados en esos lugares. Un hombre abraza a su mujer, comienza lentamente a acariciarle la espalda, los brazos. Es un gesto que en sí puede no ser erótico. A ella le produce ondas de relajación, de abandono, deseos de sentirse mimada, cuidada. No sabe por qué, ni siquiera es preciso que lo sepa. Importa que ella se abriera al afecto y al goce, que la simple mano recorriendo la espalda los llevó a una escena de progresivo erotismo. Sin buscarla especialmente.



No es necesario, por supuesto, investigar la historia secreta de cada parte de nuestro cuerpo. Sí, imprescindible, saber que ninguna fórmula será infalible ni ningún experto podrá enseñarnos las claves. El aprendizaje pasa por el reconocimiento.



Ante tanta y tan sutil variedad de respuestas, acomete el miedo de que algunos territorios sean tan maravillosos como inaccesibles. No es para intranquilizarse: son tan accesibles como inagotables.



Las claves aparecen en las manos, a flor de piel, cuando aceptamos presentarnos verdaderamente desvestidos, desprotegidos, confiados en que nada de cuanto el cuerpo de la otra persona puede practicar sobre el nuestro vulnerara la entrega. Hay zonas del cuerpo que desean ser indagadas y descubiertas y si estamos alertas tendremos indicadores que nos dirán cuáles son.





jueves, 24 de marzo de 2011

Cuando me haces tu mujer...



Ven, acércate abrázame, deja que mis labios se plasmen en los tuyos

acaríciame y resbala tus deseos por mi piel, envuelve mi cuerpo sutilmente

y explora mi flor oculta, liba la esencia que brota por ti…





Ven hazme el amor, penetra y ámame, despedaza tu cuerpo dentro de mi ser,

ansias que en mí habitan, que desbocan y hacen estremecer mis sentidos

deleitando los aromas que emergen del placer, los gemidos que nos hacen renacer,

culminando el deseo, saboreando en mi boca el néctar que derramas...

Cuando me haces tu mujer.






miércoles, 16 de marzo de 2011

A veces...


A veces, sólo a veces,

quisiera verte en soledad oscura,

retorciendo tus miembros en el lecho,

y el deseo mordiéndote la nuca

adosado a tu espalda,

mientras sus brazos múltiples te anudan.




En el silencio negro de la noche,

cuando ausencia y libido se acentúan,

galopando leones por tus muslos,

quiero que se aparezca mi figura

sobre la pleamar de tus recuerdos,

y te admitas, con un poco de culpa:

'Cuánto le amé, cuánto me amó, y no obstante,

dejé de amarle'.




Sobre las burbujas

de tus senos redondos, satinados,

un tropel de caricias se aventuran,

de manos invisibles, tan lejanas,

haciéndose preguntas

que no supiste responder entonces,

que hoy todavía flotan en la bruma.


 

Quiero que ese momento, casi mío,

dure sólo un instante. Si la lluvia

repica en los cristales con mis dedos,

o te alerta el relámpago, o la luna

se filtra en tus visillos,

dame ese breve soplo, miniatura

de lo que antes tuvimos,

cuando ambos, arriesgados o a la escucha,

ni restringíamos palabras densas,

ni refrenábamos lasciva furia;

la vida era una gama de colores,

de la sensualidad a la ternura.




 

Dame ese instante; ¡Vas a tener tantos!

que nadie notará pausa tan súbita,

un verso en el poema,

un compás musical en la obertura,

una alondra de paso,

una gota de lluvia.



Y esboza una sonrisa,

aunque tal vez no me lo digas nunca.



martes, 8 de febrero de 2011

Sensual



Silencio en la noche

despierta la cama

un cuerpo sediento

deseo que habla

un beso flotando

un frio que jala

mis manos hambrientas

buscando recuerdos y tarda,

intento sentirte

primero acostada

en donde tu cuerpo

repose en tu alma.




Sensual, yo te siento en mi cama

sensual, suavemente delicada

sensual, levemente asustada

sensual, tiernamente entregada.



Nostalgia que duele

amor que no muere

tu nombre rondando

en cuatro paredes

esfera que hiere

razón que me quema

la lluvia jugando

junto a la ventana

mi pena...



Tito Rojas

martes, 25 de enero de 2011

Tu ausencia



Si estas ausente…

Cada centímetro de mi ser te reclama,

somos dos sedientos amantes

que desean siempre unirse,

y sentir mareas de emoción.

Un segundo en tu mirar,

una inmensa pasión y tu placer aumenta,

y mi boca dulcemente te atormenta,

mis labios te recorren lenta y suavemente

hasta llegar donde más desea tu mente,

el fuego palpitante de tu cuerpo

me excita encendiendo de nuevo mi llama,

invitando a mi boca provocante,

a reposar en tu perfumada flor

para despertar todo tu ardor.



lunes, 10 de enero de 2011

Estrangulando los latidos


Quiero amanecer nadando en las aguas del deseo de tu cuerpo, sucumbiendo ante tus ansias, poseerte sin sosiego, preñarme de tus besos.

Estrangulando los latidos, los dolores y el gemido, que me arrancas con tus dedos, cuando hurgas lo escondido, cuando llegas y te quedas, cuando sales y regresas, y posees mis sentidos, y te quedas a mi lado, extenuado, ya rendido, buscando lo posible…

Entre lo imposible vivido.





martes, 28 de diciembre de 2010

Hembra mía


Hembra mía

Cuando te pienso desnuda,

en tu animal insolencia,

hembra mía,

hembra mía,

tu carne de tibia cera

me flagela con espinas,

hembra mía.


Cuando te pienso desnuda,

tan plácidamente ajena,

hembra mía,

hembra mía,

cómo explicarte la lenta

soledad de mi agonía,

hembra mía.



Cuando te pienso desnuda,

ahora que ya no me esperas,

hembra mía,

hembra mía,

duelen tanto los planetas

de esa noche que respiras,

hembra mía.



Cuando te pienso desnuda

en otro abrazo, perversa,

hembra mía,

hembra mía,

qué sabrán las sordas piedras

que se ríen y me miran,

hembra mía.



Luis Eduardo Aute

jueves, 23 de diciembre de 2010

Felices Fiestas



Mi colaborador Casanova Errante y Orquídea os deseamos unas Felices Fiestas,
imaginando que no tenéis que imaginar y que todo lo podéis vivir.

Un beso enorme para tod@s los que nos acompañais con vuestros comentarios y los
solo leéis

domingo, 19 de diciembre de 2010

Átame




Átame a tus deseos, a tus ansias y a tus hambres,
realiza todos tus sueños...



Despierta mis sentidos y descubre
todos mis misterios.


sábado, 18 de diciembre de 2010

Y se hizo la luz



Entra dentro de la luz…

Y roba lo suficiente para hacer el camino.





domingo, 12 de diciembre de 2010

La petite mort





Tu aliento me da ese halo de vida,
para regresar al limbo de tus besos
 después de aquella ínfima muerte
donde solamente tú sujetas mis latidos.