martes, 17 de noviembre de 2009

Una sorpresa especial

Hacía tiempo que tenía en mente darte una sorpresa, con una de tus fantasías que hasta el momento no habíamos realizado.
Un striptease, acompañado de diversos juegos.
Te espere, como siempre en la habitación de nuestro Hotel, al rato de llegar y estar terminando de hacer los preparativos escuche la puerta… y ahí estabas tú, tu cara de sorpresa lo decía todo y por tu sonrisa, supe que te gustaba lo que veías.




Cielo que sorpresa, no te esperaba hasta después del almuerzo, según me dijiste…


Ven, acercarte que quiero darte un beso.


No,… te lo daré yo a ti, pero las manos quietas, hasta que yo no te ordene, solo observa y disfruta.


Yo llevaba puesto un camisón de seda negro, un ceñido corpiño, que marcaba mis pechos, si hay algo de mi cuerpo de lo que estoy orgullosa son de ellos, son bien generosos, pero sin llegar al exceso, naturales, y de momento se conservan firmes, tengo debilidad por mis pechos, y sé que a ti también te gustan, lo sé por el tiempo que pasas degustándolos con pasión y deseo, unas medias negras con su debido ligero, unas brasileñas de encaje y tacones de aguja negros.







Ummm, por mi encantado, lo que tu ordenes mi Dama.


Te lleve hasta el sillón, te senté en el, abrí mis piernas y me puse sobre ti, mientras te besaba suavemente iba desabrochando los primeros botones de la camisa, te acaricie los labios con mi lengua, tus manos corrían hacia mi culo, pero…






La manos quietas ya te dije que solo observes hasta que yo te de permiso.
Me levante, y puse la música,
“ You can leave your hat on” de Joe Cocker


Empecé a bailar, moviendo mis caderas, acariciándome, dejándome llevar por la música, cerré mis ojos y comencé a subir el camisón, solo un poco para que pudieras ver lo que había debajo, mis pechos se movían pausadamente al ritmo de la música, poco a poco fui dejando caer los tirantes del camisón, hasta que cayó al suelo, quedando a tus ojos con el corpiño y brasileñas de encaje transparente, que dejaba al descubierto gran parte de mis encantos.

Me fui hacia ti, me senté encima tuyo besándote suavemente te desabroche los pantalones, y podía notar como tu pene estaba en pleno auge, baje tus slips, podía ver tu humedad, pero aun no era el momento.
Cielo me estas poniendo muy malito, ¿puedo jugar yo también?
No, aun queda, solo observa y disfruta…



Aun sentada sobre ti me desabrocho el corpiño, para dejar mis pechos delante de tus ojos, ummm están ya erectos, los acaricio, meto mis dedos en tu boca, que los chupa con deseo, los paso por mis pezones y te los vuelvo a meter en tu boca, tú en estos momentos estas ya muy excitado, al igual que yo, me levanto y me pongo delante de ti, sigo bailando mientras voy desabrochando el ligero de las medias, lento suave, termino de quitarlo del todo, y empiezo a acariciar mis piernas de abajo arriba, deleitándome,
me acerco a la mesa y tomo una de las copas de vino y la lleno, te la doy, pero no quiero que bebas, cojo el reposapiés del sillón y me subo en el sin dejar de bailar,








lentamente voy bajando una de las medias, pero solo hasta media pierna, te pido que seas tú el que la termine de quitar, y así lo haces, suave lento, acariciando mi piel con las yemas de tus dedos, te pido la copa de vino, quiero que te sientes de nuevo en el sillón,




pongo mi pie en tu sexo y lo acaricio suave lentamente y voy subiendo poco a poco hasta llegar a tu boca, cojo la copa de vino y derramo poco a poco el vino desde mi rodilla, y te pongo mis dedos en la boca, para que bebas, ummm, me excita sentir tu lengua acariciando mis dedos, chupándolos, bebiendo todo el vino que voy derramando, tu estas muy excitado y quieres seguir con las caricias, pero no aun no te toca, pues ahora llega la mejor parte.




Me levanto y me voy al sofá, saco de debajo de un cojín mi juguetito, lo tenía escondido, ver tu cara es toda una delicia, sorpresa y asombro a la misma vez, no pierdes ni un segundo te desnudas por completo y te pones cómodo en el sillón sin dejar de mirarme preparándote para disfrutar de mis juegos.




Me tumbo en el sofá busco la postura mas cómoda, abro mis piernas, tomo mi juguete y lo introduzco por mis braguitas, acariciándome el clítoris, dios que placer, es un movimiento suave pero constante.
Me desprendo de las brasileñas, me miras fijamente, ver como miras con deleite mi sexo depilado, expuesto para ti, hacia que mi excitación aumentara.




Sigo acariciándome con mi juguete mientras no paro de gemir, introduzco mis dedos en mi sexo para chupármelos después, me encanta como sabe mi rosita hace que me excite mas.
Empecé a jadear, con más fuerza, mi cuerpo se estremecía, mis caderas no paraban de moverse, mi cuerpo vibraba, y yo no paraba de gritar y de gemir, era el momento del orgasmo, así pasaron unos minutos.


Cuando abrí mis ojos, ahí estabas tú, con una carita de deseo de querer
ser tu el que ahora me produjeras tanto placer.
Me levante, te extendí mi mano y te acercaste…
Mientras te besaba, me decías…
Me encante ver cómo te corres, en esos momentos eres la mujer más sexy del mundo.
Pero ahora quiero jugar yo también, no seas mala.




Te tumbe en la cama tu miembro estaba muy erecto, grande y poderoso, me senté encima de ti, despacio, acerque tu pene a mi vagina, solo la punta, con ese primer contacto, hizo que emitieras un gemido que me excito aun mas, lentamente tu pene fue entrando, disfrutando de mi calor de la presión que mi sexo hacia en el, seguías gimiendo, arqueando tu espalda, te seguía cabalgando aumentando el ritmo, notaba tu pene en toda su dimensión dentro de mí en cada embestida, no parábamos de gemir, de movernos mas rápido, tus manos devoraban mis pechos, y seguía aumentando el ritmo, no quería parar, cada movimiento, cada embestida hacia que tu pene se hinchara mas y mas, y el placer era único.
Tu excitación estaba llegando al límite, y sabia que tu orgasmo estaba cerca, quería correrme contigo, me dejé llevar aumentando mis movimientos, mis subidas y bajadas, y así en una oleada de gemidos, y gritos explotamos los dos juntos en un orgasmo alucinante.


Me encanta ver tu cara y el brillo de tus ojos cuando te corres.




Bañados en sudor, y exhaustos nos abrazamos, besándonos apasionadamente, una vez mas habíamos disfrutado de nuestro encuentro, nada que decir, solo mirarnos, sonreír, y dejarnos vencer por el somnoliento relax de nuestros cuerpos.





8 comentarios:

J. eMe. dijo...

Un sueño...

Alfonso dijo...

Desde luego que si,la ilusión de todo hombre y en este caso elevado a la enesima potencia.
Precioso, sensual, excitante....

Besos.

Javi dijo...

Desprende tanta sensualidad este relato que haces vivir en presente esas situaciones tan ardientes y de tanta pasión.

Fabuloso el regalo para los sentidos que has dejado…ufff. Te superas a diario con tus entradas.

Shang Yue dijo...

lo que más me gusta de estas situaciones es la obediencia de mi amante, el placer que emana de todo su ser al no poder participar activamente en el striptease.

Brisa de Angel... dijo...

mmm... Si que lo haz dejado excitado con esa sorpresa buena elección, felicidades!!
besos

Alatriste dijo...

Despiertas los sentidos y haces realidad las fantasías de muchos. Tienes mucho talento para este tipo de relatos. Voy a darme una ducha fría. Je, je, je. Besos dulces y feliz fin de semana.

Alatriste dijo...

Vine a agradecerte el precioso comentario que me dejaste en mi desván y por si había una nueva dosis de pasión en tu orquidea. Habrá que seguir esperando. No tardes mucho, niña. Nos hace falta esa pasión que desbordas con tanta generosidad. Un besazo.

Ipnauj dijo...

Un maravilloso tratamiento completo.

Un gran saludo.