domingo, 10 de enero de 2010

Sorpresa con sabor de chocolate

Se acercaba un pequeño puente y aunque hacía varias semanas que no nos veíamos, intentaba hacer planes para pasarlo juntos, pero tú me dabas largas con que no sabias si podrías estar de permiso para esas fechas.

Llegado el momento me llamaste para decirme que sería imposible vernos, así que me relaje y decidí pasarlo en casa sola descansando.

Las 7 de la mañana del viernes, dormía plácidamente cuando empezó a sonar el timbre del portero con mucha insistencia, no tenía ganas de levantarme, pero no paraba de sonar y sonar.




¿Si? ¿Quién es?


La señorita….???


Sí, soy yo


Tengo un paquete para entregar en mano


Por la cámara del portero apenas le podía ver la cara al mensajero, su gorra me lo impedía.


¿Podría enseñarme el logotipo de la mensajería?


Si señora, aquí lo puede ver.


Abrí la puerta y me dispuse a vestirme.


El timbre empezó a sonar, sin darme apenas tiempo…


Un momento enseguida le abro…


Volvía a sonar con insistencia…


Cuando abrí, para mi sorpresa el mensajero no estaba y solo encontré el paquete en el suelo.






Apenas había cerrado la puerta, cuando volvía a sonar el timbre.


¿Si?


Señora se me olvido darle el albarán para que me lo firmara



Al abrir la puerta… ¡¡¡Sorpresa!!!

Ahí estabas tú, con un curioso uniforme de mensajero.


¿Me firma el albarán señora? Jajajajaja no parabas de reír, mientras yo con cara de enfadada no salía de mi sorpresa.


No te enfades… y dame un beso.


No puedo enfadarme contigo, eres imposible, pero también un loco irresistible.




Después de un largo y acalorado beso, me dijiste que abriera

el paquete y me pusiera lo que estaba dentro.


Por la forma no adivinaba lo que era, poco a poco al abrirlo, me di cuenta de que era un diminuto tanga comestible de chocolate.


Me quite la camisola que llevaba puesta, y me puse tu regalo.


Me tomaste de la mano y me llevaste a la habitación, quería desnudarte pero tú no me dejabas.


Ahora me toca a mi jugar un rato, solo relájate y disfruta, habrá tiempo para mi…


Me encanta cuando me dices esas cosas, cuando eres capaz de hacerme disfrutar sin que yo tenga que intervenir, y que tú lo hagas cuando soy yo la que ordeno y te rindes a mis caprichos.





Me tomaste de la cintura y comenzaste a besarme, primero tiernamente, poco a poco, besabas mi cuello y la parte superior de los senos, era el momento de excitación total, ya los besos era fogosos, llenos de lujuria, nuestras lenguas se unían y jugaban, me tumbaste en la cama y tu boca se apoderó de mis pezones, los lamias, succionabas, pequeños mordiscos y pellizcos, a esta altura estaba excitada y gimiendo.





Tu recorrido por mi cuerpo fue descendiendo con besos muy calientes, primero por mi abdomen, ombligo, hasta llegar hasta mi sexo, seguías tu descenso, tu legua recorría el muslo por su parte interna, y por los costados de mi vagina sin llegar a tocarla, haciéndome excitar…




Hasta que tu legua pasó por mi entrepierna, la cual besaste por encima de la tanga de chocolate, la que te empezaste a comer con deleite, lentamente, haciéndome gemir sin descanso, quería abrir mis piernas, pero no me dejabas, con tus manos las mantenías juntas, haciéndome sufrir con tus juegos en mi sexo, lentamente fuiste abriéndolas con tu cabeza, bajando muy suave sin dejar de comer ,tu lengua fue testigo de mi humedad y lo caliente que estaba, pidiendo a gritos que me devoraras…





Con tu legua ascendías y descendías por mis labios mayores lentamente, mordisqueando la tanguita y comiéndotela, deliciosa tortura, que no quería que acabara.






Seguías entretenido lamiendo y comiéndote la tanguita, mi clítoris, lo lamias, haciendo círculos con tu lengua sobre él, lo succionabas, con tus labios los aprisionabas, yo no paraba de gemir y estaba demasiado excitada parabas y seguías chupando mis caderas, comiéndote las tiritas del tanga.




Me agarraste por la cintura y me diste la vuelta, para quedarme boca abajo, tu lengua se paseaba por todo mi trasero, mientras te ibas comiendo lentamente las tiritas, te agarraste a mi culo para subirlo y dejar mi rosita a tu entera disposición, pasabas tu lengua por mi agujerito, me recorrías con tu lengua por entero, yo estaba en un punto en el que ya no había marcha atrás, pero no quería que terminara, pero tu lengua y tus labios aumentaban el ritmo, penetrabas en mi con tu lengua y estaba a punto de estallar, mi cuerpo empezaba a temblar a convulsionarse y tu seguías más aprisa, estalle en tu boca por completo llegando a un orgasmo maravilloso, mis gritos creo que se oyeron por toda la urbanización.






Terminaste de beberte todos mis jugos, mientras me seguía revolviendo en la cama de tanto placer, me di la vuelta, me acerque a ti para besarte intensamente,

y poder disfrutar de tu boca mi íntimo sabor, algo que excita en gran cantidad.


¿Te ha gustado amor? Solo sonreí y te bese mientras te iba desnudando…


Inmensamente maravilloso bebote… ahora me toca a mí.









4 comentarios:

Mr.D dijo...

:P

Javi dijo...

Relato este tan bien desarrollado desde la sorpresa del principio hasta la forma de comerte el tanguita de chocolate por fuerza enerva los sentidos. Toda la erótica posible se dan este caso y las sensaciones vividas por tí mientras deglutían la chocolatina que cubría tu zona de placer tuvieron que ser inenarrables, acentuado por la continuación de las lamidas que siguieron a esas delicadas partes erógenas. No es de extrañar el intensísimo orgasmo que tuviste y que supongo tendría continuación con más juegos eróticos para culminar una penetración en toda regla.
Es de agradecer el regalo que nos haces a quienes te seguimos, así que habrá que esperar con impaciencia uno nuevo relato.

Alfonso dijo...

Dulce y maravillosa sorpresa, exquisita manera de describir un momento tan hermoso.
No dejes de deleitarnos con tan dulces y deliciosas palabras.

Besos muy dulces.

Amante del mar dijo...

Cuando la pasión y el deseo queman en la piel y son incendio constante en nuestras vidas...no hay nada que impida las locuras más deliciosas por el amor de mi vida...así como tú, así las disfruto yo con mi amor... Es un delirio saborear chocolate en su secreto más secreto y sentir el placer y el gozo desbordante en todo su ser...
Exquisito tu relato...como siempre...
Besos