miércoles, 30 de septiembre de 2009

Tu esclava





Y fue esa noche…



la que te permití, dominarme


atándome a tus cadenas,


me embriagaste


con tu néctar,


al son de tu melodía


bailamos toda la noche


deslizándote por mi cuerpo,


entre mis piernas, las tuyas


y en mi sexo tu fuego


llenando de tus delirios


mis entrañas,


en tus manos mis pechos


como copas de vino saciadas,


mis caderas acompasaban


tu ritmo…


y entre gemidos desbocados


ahogamos nuestros deseos.













3 comentarios:

J. eMe. dijo...

Dulce cadena, dulce posesión, adorable esclavitud...


Un beso enorme.


... y entre gemidos desbocados
ahogamos nuestros deseos.

Javi dijo...

Te has superado a ti misma Orquídea,
fabuloso y excitante este poema tuyo.


Con mis brazos tu cuerpo aprisioné
uniéndote fuerte a mí,
con el henchido miembro tu rosa penetré
y fue tanta la reacción en ti
pues noté de tu sexo la reacción,
que con tus manos te aferraste más a mi.
Mi cuerpo comenzó a balancear al tuyo
haciendo más profundo el sentir
mientras nuestras lenguas jugaban en su mundo
saboreando tan natural y excitante elixir.

Besos.

Shang Yue dijo...

cadenas invisibles que, a cada rendición de los cuerpos, van sumando eslabones.