miércoles, 22 de julio de 2009

Vestida para jugar




Son las 10 de la noche, tu avión esta aterrizando en estos momentos, es nuestra segunda cita, después de conocernos en Madrid.
Esta vez te ha tocado a ti viajar mas lejos, pero ten por seguro que valdrá la pena.
Te he contado una pequeña mentira para no recogerte en el aeropuerto, ya que tengo preparado algo especial para esta, nuestra primera noche después de casi dos meses sin vernos.

Hemos quedado en la habitación del hotel, por supuesto piensas que llegaras primero pues yo estaría en una reunión de trabajo hasta algo tarde.
Pero yo ya te estaba esperando, una noche de interminables juegos nos esperaba.









Todo estaba listo, las velas, la música especialmente buscada, el vino enfriándose, las esencias impregnaban el ambiente, un escenario erótico pasional.









Ver tu carita al entrar en la habitación fue toda una delicia.







Mi Dama¡¡¡ – ¿Tu no estabas en una reunión? Que sorpresa y verte así vestida es una delicia mmm.






Todos mis sentidos se dispararon, en esos momentos, nuestros labios se unieron suave y profundamente en un beso lleno de lujuria.



Tu respiración se acelero, .- paciencia mi niño, la noche es larga.

Demasiado tiempo Mi Dama deseando estar junto a ti en nuestra intimidad.






Entre caricias y besos, te fui desnudando, sin prisas, te quite la camisa, mientras te besaba suave lento, tu cuello, para ir bajando hasta tu pecho, ya tus manos corrían para desnudarme…pero no, ahora no te toca a ti.






Te tome del brazo y te lleve hasta la cama, te quite los pantalones y te tumbe en la cama boca arriba…
Dama que¡¡¡…Shiiiisssss, solo relájate y déjame hacer, ya llegara tu momento.
Saque dos pañuelos de seda y te ate las manos a los barrotes de la cama, luego con otro pañuelo vende tus ojos, era el momento de empezar el juego.






Baje por todo tu cuerpo besándote, acariciándote con mi lengua, llegar a tu ombligo, ir bajando lenta y suavemente hasta tu slips, jugar acariciar, morder, sin aun quitarlos, ver crecer tu excitación.







Con mis dedos acariciar tus piernas, y llegar a tus dedos y chuparlos, devorarlos, meter mi lengua entre tus dedos, y sentir como te estremeces…mmm.





Sencillamente delicioso, ver y sentir como mi lengua, recorre tus deditos, morderlos y sentir como te excitas.






Volver a subir y quitarte los slips con la boca, poco a poco mientras mi lengua te acaricia, tu respiración se acelera y aun me excitas más.






Ya desnudo por completo, verte así, entregado a mis caprichos y deseos, me enerva, me gusta contemplar tu cuerpo.






En una mano un trozo de hielo, ir pasándolo por todo tu cuerpo, suave, desde tu cuello, y detrás seguir con mi boca para calmar con su fuego el frío, tu cuerpo vibra y no paras de gemir, como me gusta oírte.






Susurrarte al oído, te gusta mi niño, y entre gemidos, me dices, cielo maravilloso, pero déjame hacer…. shisssssss, aun no he terminado.




Una pluma, suave lento, el propósito dar placer, pero no hacer cosquillas, las pasadas deben ser firmes, y te gusta, se nota por tus gemidos, recorrer todo tu cuerpo, desde la oreja, por todo el pecho y llegar hasta tu ombligo, bajar hasta tu sexo, y acariciarlo tus espasmos son evidentes al igual que tus gemidos, mmm me gusta.







Toca el momento del vino.






Mojar mis dedos y darte de beber en tus labios, ir bañando tu cuerpo en el, y luego ir bebiéndolo, mmm delicioso, bajar hasta tu sexo y bañarlo por entero, jugar, morder, besar, chuparla por entero, mmm delicioso.






Besar tu glande y poco a poco ir lamiéndolo entero, haciendo círculos con mi lengua, mojándola entera con mi saliva, estas ya en un momento de excitación máxima, y esa era la meta que quería conseguir.






Mis manos juegan con tu pene, acariciándolo de arriba abajo, abajo arriba, mi lengua subir y mis labios rodearlo, acariciándote los genitales.






Comienzo acelerar el ritmo, jadeas, más deprisa, subiendo el ritmo, sintiendo como tus espasmos me avisan de que llegas al orgasmo.






Sentirte gemir como nunca en un fuerte suspiro de placer.







Te miro, aun atado y con los ojos vendados, me encanta verte como te muerdes los labios y sonríes, me acerco a ti besándote suavemente y te quito la venda de los ojos, me sonríes y me dices, cariño ha sido maravilloso, solo sonrío mientras cojo un racimo de uvas y fresas para darte de comer, sin aun desatarte.






¿Continuara?